Una mirada al frente; del fervor y la moda

Publicado el 20 de mayo de 2026, 17:31

Hace no mucho la Semana Santa era una cosa de tiempos remotos, de padres y de fanáticos, pero poco a poco esta tradición tan nuestra se ha sumergido en tiempos de auge y de prosperidad en todos los sentidos, donde el cofrade hace vida de hermandad desde los inicios de la Cuaresma, los cultos protagonizan relevancia y los tronos listas de espera, algunos de ellas interminables por razones intangibles, la moda a veces perjudica a la devoción, el valor religioso debería de prevalecer en la sociedad malagueña como símbolo de aprecio ante las grandiosas imágenes que imagineros de antaño dejaron como legado en la ciudad de la Costa del Sol, soñemos con tiempos mejores, pensábamos muchos antes de que ser portador fuera una profesión o incluso antes de que las cofradías tuvieran ensayos con sus respectivos tronos para dar lo mejor de sí en su jornada santa, pero a veces olvidamos lo que llevamos y otras muchas recriminamos el trabajo de cada hermano, no hay que caer en el falso testimonio de una visión subjetiva y egocéntrica de cómo debemos de sudar o cuántos vienen a trabajar o únicamente a saludar o a que le enfoquen, la fe está en el interior no en el exterior, cada uno está ahí desde su experiencia en la vida o la admiración de su titular, ése al que todos los años le reza para su prosperidad, ser cristiano debe ser lo más principal para arrimar el hombro y agarrarte al compañero, dar lo mejor de ti en ese pequeño tiempo que pronto se acaba hasta esperar al siguiente año, la vida es corta y es difícil disfrutar cuando todo se pasa rápido.

La moda cofrade al igual que tiene tendencia a subir, puede bajar rápidamente si no se cuida y se fomenta los valores fundamentales de las hermandades, acompañar a tu imagen en estación de penitencia conlleva a una forma moderna de religiosidad popular que trasciende en los nuevos tiempos tan polarizados para recordarnos que esta festividad invita a que un cofrade se sienta acogido cuando llega a su Casa Hermandad, dejando de lado postureos y a ver quien se pone más medallitas artificiales por tal de salir en una foto, la base de una entidad religiosa es saber que estás en comunidad con los tuyos por devoción, para que el hermano sienta hogar, cómodo, escuchado y como en casa, falta mucho por aprender y reflexionar sobre la gran importancia que tiene el buen cuidado de las personas que dan su vida por su Cristo o Virgen, muchas veces nos dejamos llevar por tendencias sin darnos cuenta que todos somos iguales ahí abajo, sobran los protagonistas y falta realismo y coherencia, eso que aquellos reclaman, la autocrítica y la esencia de mantener esta costumbre no desde la moda, sino desde la fe más sincera.

Pablo J. Martínez

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