La Semana Santa de Málaga se ha convertido en un icono cultural para la población malagueña y para el turismo nacional e internacional, tras la pandemia ocasionada por el COVID-19 en el año 2020 vivimos dos años sin tener procesiones por las calles de la capital y de los pueblos de la provincia, incluso sin labores solidarias por parte de las cofradías debido a las restricciones llevadas a cabo por las autoridades sanitarias y gubernamentales. No sería hasta el año 2021 cuando llegaría la Magna del Centenario de la Agrupación de Cofradías y volviéramos a ver tronos en las calles malagueñas donde el pueblo respondió con total entusiasmo al ver las imágenes fuera de sus templos.
Pero, ¿antes de la pandemia era igual que ahora?, podemos decir que actualmente ser cofrade o llevar algún paso o salir en el cortejo procesional está bien visto pero si nos remontamos 10 años atrás la cosa era distinta, muchas cofradías necesitaban a gente para llenar los tronos y la afluencia de población para convertirse en hermanos de una hermandad era tal vez mínima en general porque la moda no era seguir la tradición que tenía Málaga por la Semana Santa.
En el siglo pasado hubo una especie de aumento considerable por parte de las personas para ser cofrades y participar en el día de salida de su cofradía, ya sea como penitente u horquillero pero al llegar el nuevo siglo la tendencia disminuyó y ahora hay un repunte máximo para pertenecer alguna cofradía o el sentimentalismo para sacar más de dos tronos. Aunque esto haya sido ocasionado por la epidemia del Coronavirus, esta nueva tendencia cofrade será moda o aguantará para convertirse en tradición. El tiempo nos dirá la solución y esperemos que vaya a más ya que la Semana Santa es tradición, arte, historia y cultura para Málaga y su provincia.
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