Imagineros contemporáneos; el esplendor del siglo XX
Ya en la década de los años 50, se impondría en Andalucía la escuela sevillana, y resaltarían imagineros como el hispalense Antonio Castillo Lastrucci. Nacido en Sevilla el 27 de febrero de 1882 y fallecido el 29 de noviembre de 1967, fue uno de los grandes reconstructores de las novedosas imágenes de mitad de siglo XX. En Málaga realizaría la nueva talla cristífera de Jesús del Rescate en el año 1954, y de la Virgen de Gracia de la misma Hermandad en el 1957. Este artista poseía una gran reputación en la ciudad, ya que anteriormente había trabajado en grandes obras de la localidad, como es el caso de Jesús del Santo Suplicio de la Hermandad de la Amargura en el 1926, perdida en los sucesos de 1931, o la antigua talla de Jesús del Prendimiento, imagen que nuevamente volvería a elaborar, tras su desaparición en 1931, entre los años 1960 y 1961, además de la obra Mariana de la Virgen de las Angustias, Hermandad del Descendimiento, en el 194518. En cuanto al resto de Andalucía, en la capital sevillana labra la talla de Jesús del Soberano Poder en su Prendimiento, Hermandad de los Panaderos en el 1945 o el Misterio de El Beso de Judas (Redención) en 1958-1959. Otra de las figuras que sin duda alguna habría que destacar en la ciudad de Málaga, ante la gran influencia sevillana en los numerosos encargos y obras que reciben por parte de los talleres de la capital andaluza es uno de los imagineros más prestigiosos de Andalucía, como es el caso de Francisco Buiza, con una gran carrera profesional y de reconocimiento. Nace en Carmona el 23 de abril de 1922 y fallece el 1 de marzo de 1983, llegando a convertirse en uno de los escultores andaluces más reconocidos y valorados de la Semana Santa, debido a su extensa trayectoria profesional, representando en cada una de sus obras un estilo neobarroco y llevando a cada imagen hasta el mayor dramatismo y angustia, que fueron destinadas hacia un fin procesional. Sus comienzos como escultor le conducirán finalmente hacia una vida dedicada a la imaginería. En 1962, un año clave en su vida, sufre un accidente que le dejaría con una cojera permanente mientras se encontraba realizando la imagen del Cristo de la Sangre de la Hermandad de San Benito (Sevilla), por lo que esta oportunidad supuso un antes y un después para ser reconocido prestigiosamente gracias a su calidad como escultor, por lo que a partir de este momento los encargos cofrades aumentarían .



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