Antigua Iglesia de la Merced a principios del siglo XX
Muchas teorías y obras hablan de lo que fue este gran templo y la relación que tiene con la Semana Santa malacitana. Esta popular sede de muchas hermandades comenzó a construirse en 1507 y dos años más tarde fue consagrada, teniendo en una de las capillas del convento la conservada primitiva cruz de la Vera Cruz. Esta orden mercedaria destacó principalmente por las relaciones que tuvo con el Cabildo Municipal, además de por el número de rentas y de propiedades que poco a poco fue acumulando, obteniendo un gran poder económico en la ciudad. Con el paso de los años, el riesgo de derrumbe de una de las naves de la iglesia, además del incremento de la población, hizo que los monjes planificasen una nueva construcción en sustitución a la primitiva. Tras décadas de reformas la finalización de las obras llegaría en 1792, momento en el que se inauguraría la imponente nueva iglesia de la Merced; erigiéndose como parroquia en 1835 por Decreto Episcopal. Durante la jornada del 12 de mayo de 1931, los grupos de exaltados iniciaron los altercados a la diez de la mañana, situándose a las puertas de esta iglesia, logrando saltarse el cordón militar que rodeaba las inmediaciones del recinto. Acto seguido irrumpieron en el interior de la iglesia tras romper las puertas.
A continuación, procedieron a incendiar los altares del interior de la Iglesia, además de las imágenes del Cristo de la Sangre o la Virgen de Viñeros, además de otras efigies. Finalmente, el fuego devoró las entrañas del edificio, dejándolo prácticamente en ruinas, hasta que las fuerzas del orden pusieron fin a este saqueo con la expulsión de los amotinados del interior de la Iglesia. Como la mayoría de los templos cristianos era sede de una cofradía, en este caso, la conocida como de la Sangre, donde tuvieron lugar las primitivas salidas procesionales que la hermandad realizaba, siendo testigos mudos estas paredes de la primera reunión de la Agrupación de Cofradías; hermandad fundadora esta cofradía de antaño malagueña.
Aunque hemos mencionado la Cofradía de la Sangre, hay que destacar que no fue la única con sede en la Merced, sino que hubo otras como Nuestra Señora de la Piedad, Humildad, Llagas y Columna, la Sagrada Cena o la conocida Hermandad de los Gitanos. Tras su quema, este representativo templo quedaría en el olvido y abocado a un deplorable deterioro y ruina hasta finales del siglo XX, cuando se reconvertiría el terreno en un edificio civil.
Interior de la Iglesia de la Merced
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