Tras estas masivas destrucciones en los años 1931 y 1936 de las imágenes procesionales, las Cofradías ya existentes tras estos sucesos intentaron contactar y acudir a imagineros especialistas en este ámbito, tanto locales como del resto de Andalucía, con el fin de que realizasen las nuevas imágenes de sus respectivos Sagrados Titulares. Las Hermandades optaron por tres modelos para la recuperación de las obras, la reproducción de una copia de las efigies ya desaparecidas, como es el caso de la Misericordia o la Soledad de San Pablo, la copia de los grupos escultóricos de renombre como el Ángel de la Oración del Huerto, o la creación de nuevas obras como el Nazareno del Paso, realizada entre los años 1934 y 1935, o el Cristo de la Expiración del 1940, ambos titulares del escultor Mariano Benlliure Gil, escultor valenciano, encargado de tallar estas imágenes de gran valor artístico.
Cristo de la Expiración de Mariano Benlliure (1940)
Tras las pérdidas del año 1931, la Agrupación de Cofradías, a través de los documentos, pudo concretar el intento de restauración de las obras perdidas. El primero fue en el año 1932 por el taller del aloreño José Navas Parejo, mientras que los otros dos ofrecimientos se produjeron unos años más tarde, tras el final de la Guerra Civil, y llevados a cabo por Juan Cristóbal y José Tallaví. Los focos artísticos principalmente se ubicarían en ciudades como Granada, Málaga o Córdoba, además de la excepción de la zona levantina. A finales de los años 30, la cofradía de la Columna (Gitanos) encargó a Manuel Oliver Rosado la imagen del Cristo de la Columna, finalmente realizada en el año 1939. La efigie sería sustituida por el nuevo titular del año 1942 de Juan Vargas Cortes, de origen gitano. Además de esto, la Hermandad del Santo Sepulcro adquirió la talla de la Virgen de la Soledad en el 1938 del imaginero malagueño José Merino Román.
Un caso bastante peculiar es el encargo realizado por dos Hermandades malagueñas hacia el taller gerundense de Olot, donde José Rius esculpiría la imagen del Señor de la Sentencia en 1932, y años más tarde, José María Matot la hechura de la efigie del antiguo Cristo de la Agonía.
Soledad del Santo Sepulcro de José Merino Román (1938)
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