La Agrupación de Cofradías de Málaga se funda en el año 1921, concretamente el 21 de enero, por el que fuera por aquel entonces el Hermano Mayor de la Sangre, Antonio Baena Gómez, un destacado impulsor de esta tradición, además de ser una persona ya reconocida en otros ámbitos locales por sus inicios como constructor y que le llevaron a convertirse en un prestigioso arquitecto malagueño. Baena Gómez sería mencionado en la revista cofrade “La Saeta” en el 1927 como “el primero de los entusiastas procesionistas malagueños”, dejando paso a las salidas procesionales y al modernismo cofrade, que, por aquel entonces, presentaba imágenes bastante antiguas en cuanto a su tallaje se refiere.
La Semana Santa malagueña ostentaba un carácter propio religioso y cultural, además de la expresión artística que se dejaba ver por esas calles tan características y propias del siglo XX del centro de la ciudad, por lo que esto ha sido de gran relevancia para el avance de las cofradías y su posterior evolución tiempo después tras la Guerra Civil, tras la tregua republicana. En su fundación estaban presentes los hermanos mayores de las cofradías de El Rico, La Sangre, del Paso, del Santo Sepulcro, Misericordia, Azotes y Columna, Exaltación y Mayor Dolor de la Santa Vera Cruz, el Huerto y la Pollinica, y más tarde se incorporarían otras hermandades a destacar como es el caso de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Soledad; un mes después de la creación.
Este grupo surge con el fin de fomentar la religiosidad cristiana y un mayor fervor ante esta tradición tan arraigada en la sociedad española. Tenían como finalidad el acogimiento de las procesiones de la Semana Santa, para que de esta manera recibiesen protección y se ayudasen en cualquier necesidad mutuamente, además de ir evolucionando con el apoyo económico para sostenerse y poder realizar sus salidas procesionales. Esta organización supondrá un antes y después en cuanto al punto de vista de la propia festividad, donde comienza a obtener un cierto colectivismo progresista frente al individualismo que presentaban con anterioridad.
Con esta creación se produciría un antes y un después en cuanto a la organización de los desfiles procesionales, estableciéndose un orden de salida, además de un horario e itinerario de las respectivas jornadas de la Semana Santa. Entre los años 1921 y 1931 las procesiones aumentaron de diez cofradías agrupadas a veintidós, y de quince tronos a treinta y cinco, un crecimiento bastante considerable durante esta década.
Artículo realizado por: Pablo José Martínez
Antiguo Cristo de la Sangre en su trono procesional en el interior de la Merced, años 20.
Desaparecida Iglesia de la Merced en los años 20, Plaza de la Merced, Málaga
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